Tras unas jornadas sobre inmigración la verdad es que he quedado “ empachado “ de lo que se ha dado en llamar “políticamente correcto “. Me duele y me dan nauseas sólo el oírlo, cuando lo que de verdad nos dan es vergüenza ajena, nos mienten, engañan y manipulan a los ciudadanos, resultan abusivos y prepotentes, son marrulleros y algunos prevaricadores y corruptos. El poder y el dinero les distrae y les aleja de la realidad y desconfiamos de ellos por su vanidad e irresponsabilidad; pero tengo que reconocer que tampoco debemos dejarnos confundir ni absolutizar aunque veamos que lo sean los más los que así entienden y viven la política ya que el bien es ( debe ser ) mayoritario aunque no se note porque sea silencioso.

Lo mismo que digo de “ lo político “ lo podría decir de lo judicial, lo bancario, lo constructor, lo inmobiliario, lo parlamentario, lo concejal, etc. Y sus “ varas de medir “: Gastos y sueldos - facturas de “quisquillas y comidas en bingos y hoteles sin meretrices “ - sobre sueldos de diputados – remodelación de despachos y coches nuevos oficiales – viajes de “ expertos “ para ver auditorios y maquetas de obras ya otorgadas – costes finales de galeones, tranvías, auditorios; todo ello por millones y millones. Resulta bochornoso que en el Pleno del Congreso sobre la crisis y el paro celebrado recientemente hayan acudido a sus escaños menos de la “ mitad de nuestros representantes “ Cuando tantas personas están sumergidas en una dramática situación, a saber por cuanto tiempo y crudeza, la mitad de la Cámara que disfruta de un gran sueldo, gastos y muchas prebendas pagados y abonadas, se ausenta de dicho debate. Con el pleno derecho que creo me asiste quiero exigir y preguntar ¿Tienen que rendir cuentas a alguien o van por libre? ¿Acaso no se les paga para que hagan y cumplan con su privilegiado trabajo y puesto? ¿Dónde estaban cuando se debatía la subsistencia real y vital de tanta gente? Quienes nos consideramos republicanos y anticapitalistas debemos aprovechar la crisis para denunciar este sistema, que produce tantas lacras que no podemos ni debemos ocultar. ( Iñaki Uribarri - que asumo y hago mía)

La crisis es la esencia de la injusticia de este sistema capitalista En un principio fue la crisis económica que hace cuatro días todos “ esos “ negaban pero que ya se ve es imparable, a continuación la crisis de los precios y ahora la crisis alimentaria; esta es la muestra más evidente de la irracionalidad de este sistema capitalista y de la irresponsabilidad de todos nuestros gobernantes que no han puesto ni ponen límites a la voracidad del capital privado.

Con este país en recesión, con las banca abrazada a las ubres públicas, con un Estado y un sistema vendido a los grandes poderes financieros; se nos dice que la divulgación de las “ inyecciones “ no se hagan públicas para que no causen daño a su “ reputación “ ¡serán hijos de pu…! cuando lo que habría que decirles es que no hicieran ostentación de beneficios en plena crisis. El dinero que les de el gobierno tiene que ser “ transparente y controlado “ con luces y taquígrafos. Ese dinero es, además, nuestro. El dinero no es del Estado, ni mucho menos de los banqueros. Es un dinero sudado por todos los trabajadores que tienen los pies y las manos presos por préstamos e hipotecas. Nos roban y explotan y nos declaran a la vez incapaces para entender la verdad.

Zapatero busca ayudas y componendas para estar en el G – 20. ¡ Con Alí – Babá eran 40 ! Como dice Federico Mayor Zaragoza : “ nos estamos convirtiendo en espectadores de casi todo y en actores de casi nada “.Así opinan los que nos dirigen y viven de nuestros impuestos. ¡ Así nos va ! Algunos todavía no han entendido que ni los sueños ni las ideas se anulan, mucho menos bajo decretazos ni con leyes ni políticas deshumanizadoras.

Estamos llamados a facilitar un camino y una situación de igualdad de derechos y oportunidades para todas y todos. Eso nos lleva al compromiso con una forma determinada de recorrerlo. No es, pues, el obtener dinero o poder, no es “ llegar a ningún puesto “, no es un destino, sino una forma de vivir. Elegir la solidaridad en nuestra vida será tratar de situarnos en un camino vital lleno de sentido, eligiendo los valores y la dirección que queremos dar a nuestros días y aceptando con firmeza la lucha para poder conseguir nuestro fin. Se trata de vivir de forma coherente dando y llenado de sentido nuestro compromiso vital. ¿Qué hacemos sino en este nuestro (de todos) mundo? Vitoria – Gasteiz a 7 / 11 / 2008 Juantxu Oscoz